Depresión posparto
El alumbramiento suele venir acompañado de tristeza, ansiedad y agotamiento
Depresión posparto
Condición médica real que puede tratar y suele aparecer después del nacimiento de un bebé.
Reconocer sus señales a tiempo, buscar ayuda profesional y contar con apoyo familiar puede
marcar una gran diferencia en la recuperación de la madre y en el bienestar de toda la
familia.
Nueva York. TINews/CDC/Agencias. La llegada de un hijo suele asociarse con felicidad, ilusión y
nuevos proyectos. Sin embargo, para muchas mujeres el período después del parto también
puede convertirse en una etapa de tristeza profunda, ansiedad, miedo, agotamiento y
sentimientos difíciles de comprender.
Cuando estas emociones son intensas, persisten durante varias semanas o interfieren con la
vida cotidiana, podría tratarse de depresión posparto.
Depresión perinatal. El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, NIMH, señala
que muchos episodios comienzan entre cuatro y ocho semanas después del parto, aunque los
síntomas pueden aparecer en otros momentos del período perinatal.
“Baby blues” o tristeza posparto. Durante los primeros días pueden aparecer llanto fácil,
irritabilidad, preocupación, sensibilidad emocional y cansancio, pero suelen ser leves y
desaparecen en las dos primeras dos semanas.

La depresión posparto es diferente. Los síntomas son más intensos, duran más tiempo y
pueden afectar significativamente la capacidad de la mujer para dormir, alimentarse,
relacionarse, trabajar, disfrutar de actividades habituales o cuidar de sí misma y de su bebé.
La depresión posparto se presenta diferente en las mujeres. Algunas experimentan
principalmente tristeza, mientras que en otras pueden predominar la ansiedad, la
irritabilidad o el temor constante.

Señales depresión post parto
Tristeza, ansiedad o sensación de vacío persistentes.
Llanto frecuente o aparentemente sin motivo.
Pérdida de interés por actividades que antes generaban placer.
Cansancio extremo o falta de energía.
Irritabilidad, frustración o inquietud.
Sentimientos de culpa, inutilidad o fracaso como madre.
Dificultad para concentrarse, recordar cosas o tomar decisiones.
Problemas para dormir incluso cuando el bebé está dormido, o dormir excesivamente.
Cambios importantes en el apetito.
Dificultad para establecer un vínculo emocional con el bebé.
Sentir que no se es capaz de cuidar adecuadamente al hijo.
Aislamiento de familiares y amigos.
Desesperanza respecto al futuro.
Pensamientos relacionados con la muerte, el suicidio o con hacerse daño a sí misma o al
bebé.

Cuando varios de estos síntomas persisten durante dos semanas o más, es especialmente
importante consultar a un profesional de la salud.
No existe una sola causa. La depresión posparto puede desarrollarse por la combinación de
factores hormonales, físicos, emocionales y sociales.
Después del parto se producen cambios importantes en el organismo. A esto pueden sumarse
la falta de sueño, la recuperación física, las nuevas responsabilidades, dificultades económicas,
problemas familiares o de pareja, falta de apoyo, complicaciones durante el embarazo o el
parto y el estrés relacionado con el cuidado de un recién nacido.
Tener antecedentes de depresión, ansiedad u otros problemas de salud mental también puede
aumentar el riesgo. Sin embargo, cualquier mujer puede desarrollar depresión posparto,
incluso si nunca había presentado depresión anteriormente.
La depresión posparto tiene tratamiento y la mayoría de las mujeres mejora con la atención
adecuada.
La pareja, familiares y amigos pueden ayudar escuchando sin juzgar, acompañándola a sus
consultas médicas y colaborando con responsabilidades como preparar comida, limpiar, hacer
compras o cuidar al bebé para que pueda descansar.





