Se dispara la ansiedad en los latinos por las deportaciones
Impacta a esta comunidad, sin importar incluso el estatus migratorio
New York. TINews/Agencias. Noticieros, redes sociales y una tensión general se respira en las comunidades latinas ante la avalancha de deportaciones del actual gobierno que están disparando los problemas de ansiedad en los latinos, desde personas mayores, jóvenes, adolescentes y niños.
La violencia en que los agentes persiguen, golpean y maltratan en las detenciones a los latinos, sin preguntar ni mediar palabra, está generando profundos sentimientos de ansiedad y frustración porque se evidencia un racismo extremo en las actuaciones policiales, sin importar siquiera si ya es ciudadano

Un estudio liderado por la Universidad de Cornell ya analizó datos entre 2011 y 2018 y encontró entonces que el “contexto nacional de amenaza de deportación” está asociado con un aumento de la angustia psicológica entre latinos, sin importar incluso su estatus migratorio.
No es necesario que seas indocumentado para sentir ansiedad: basta con ver que personas «como tú» son señaladas o amenazadas. Y la ansiedad se ha disparado todavía más desde la llegada de Donald Trump al poder.

Los agentes de migración están teniendo en cuenta el aspecto racial como un argumento válido para poder sospechar que un latino no tiene permiso legal para residir en el país, gracias al beneplácito otorgado por la Corte Suprema, de corte ultraconservadora y super leal a Trump.
La ansiedad no solo afecta a adultos. Según la Migration Policy Institute, muchos jóvenes latinos entre familias inmigrantes tienen un nivel de ansiedad clínicamente relevante debido al miedo de que un familiar sea deportado.
Uno de los tipos de ansiedad más comunes es la ansiedad por separación: más del 50 % de los jóvenes encuestados mostró síntomas cuando temían que un pariente fuera deportado.
Además, este miedo puede alterar su comportamiento: algunos evitan actividades sociales, religiosos o comunitarios por temor a la vigilancia o a llamar la atención.
Latinos nacidos en EE.UU. con padres deportados cuando eran niños tienen más del doble de probabilidad de presentar síntomas de TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático).
Esto sugiere que las consecuencias de las deportaciones no se limitan al acto físico de remover personas, sino que se filtran a lo largo de generaciones, afectando la estabilidad emocional incluso de quienes no cruzaron la frontera.

Barreras para tratar la salud mental. Aunque la necesidad de apoyo psicológico es alta, muchas personas no acceden a tratamiento. Un estudio del Hispanic Community Health Study encontró que la prevalencia de ansiedad y depresión no discrimina entre naturalizados o indocumentados.
Personas sin documentos acuden menos a una clínica de salud mental por falta de un seguro, o por miedo a exponerse entre los conocidos, por barreras culturales, por estigmas o desconfianza en el sistema de salud.
La amenaza de deportación no solo genera efectos emocionales individuales, sino que cambia la vida comunitaria. Muchas personas ajustan sus rutinas diarias para evitar riesgos: reducen sus salidas, evitan ciertos trámites o incluso dejan de involucrarse socialmente por temor.
Este tipo de consecuencias también puede tener un impacto económico: según reportes periodísticos, el miedo a deportaciones ha llevado a una caída considerable en los negocios latinos.
La amenaza psicológica atraviesa generaciones, altera comportamientos y limita el bienestar emocional.
Las barreras para acceder a servicios de salud mental agravan la situación, dejando a muchas personas sin el apoyo que necesitan.





