La salud en los Adultos mayores inmigrantes en Nueva York, más orientación y menos barreras
No entienden su cobertura y tienen serias barreras: idioma, documentación,
costos y trámites.
New York. La mayoría de las personas mayores de 65 años califican para
Medicare, el seguro federal de salud para adultos mayores. Sin embargo, para los
inmigrantes, el proceso puede ser más confuso, especialmente si no tienen suficiente
historial laboral en Estados Unidos y no dominan el inglés.
También desconocen las diferencias entre Medicare tradicional, Medicare Advantage,
Medicaid y los programas de ayuda para pagar primas y medicamentos.
En Nueva York existen programas que pueden ayudar. El Medicare Savings
Program puede pagar la prima mensual de Medicare Parte B para personas de bajos
ingresos y, en algunos casos, también ayudar con deducibles, copagos y
medicamentos.

Nueva York amplió el acceso a Medicaid para personas mayores de 65 años,
incluyendo algunos adultos mayores inmigrantes sin estatus migratorio regular.
Esto ha sido clave para quienes no califican fácilmente a Medicare o necesitan
servicios médicos básicos, medicamentos, especialistas o cuidado continuo.
Pero el problema no es solo tener cobertura. Muchos adultos mayores hispanos
reportan dificultades para conseguir citas, entender cartas del seguro, cambiar de plan,
apelar negaciones o saber qué médicos aceptan su cobertura.

Para los adultos mayores inmigrantes, esto puede significar retrasos en terapias,
exámenes, especialistas, cirugías o medicamentos. La barrera del idioma hace que
muchos no apelen, no llamen al plan o simplemente abandonen el tratamiento.
La ciudad ofrece ayuda para personas mayores de 65 años a través de programas de
asistencia en seguros de salud, y el Estado cuenta con servicios de consejería sobre
Medicare para explicar opciones, inscripción y beneficios.
La salud de los adultos mayores inmigrantes hispanos en Nueva York necesita
algo más que cobertura médica: necesita acompañamiento, información en
español y orientación confiable.

Muchos han trabajado toda su vida, han cuidado familias y han contribuido a la ciudad.
Ahora necesitan saber que tienen derechos, que pueden pedir ayuda y que no deben
firmar ni cambiar de plan sin entender completamente qué servicios pierden o ganan.





