Los estadounidenses ahora son emigrantes
2025 registró un saldo migratorio negativo (salen más ciudadanos de los que
entran), algo que no ocurría desde 1935
La polarización política desde la llegada de Trump dispara las cifras
Más de tres millones de estadounidenses viven hoy en el exterior; el
deterioro político, el costo de la vida y la guerra disparan las cifras
Nueva York. Agencias/TINews. Según un informe publicado por The Wall Street
Journal, en 2025 Estados Unidos registró un inusual saldo migratorio negativo.
Es decir, más estadounidenses se fueron a vivir a otros países en comparación con
los que llegaron al territorio nacional, algo que no ocurría desde 1935.
Hace casi un siglo no salía más gente de la que entraba. Según The Wall Street
Journal, los estadounidenses están solicitando la ciudadanía británica al ritmo más
alto desde que comenzaron los registros en 2004.

Desde que Trump asumió el segundo mandato presidencial, Estados Unidos
recibió un fenómeno que no se vivía hace casi un siglo.
Desde la Gran Depresión de los años treinta, los estadounidenses no vivían
una migración neta negativa. Es decir, hay más emigrantes que inmigrantes.
Migración Neta: Se estima que en 2025 hubo una pérdida neta de
aproximadamente 150,000 personas, tendencia que la Brookings
Institution prevé que aumente durante 2026.
Economía: Expertos advierten que esta desaceleración migratoria podría
derivar en un menor crecimiento del PIB, el consumo y el empleo, dado que
gran parte de la fuerza laboral provenía históricamente de la inmigración.
Más de 100.000 estudiantes estadounidenses están matriculados en el extranjero
para obtener un título universitario más asequible. Y los jubilados prefieren las
residencias en México.

Y buena parte de ellos son ciudadanos estadounidenses.
Desde la administración del presidente Eisenhower —durante la década de los
cincuenta y los primeros años de los sesenta—, Estados Unidos no recopila
estadísticas exhaustivas sobre el número de ciudadanos que se van.
Sin embargo, según The Wall Street Journal, los datos sobre permisos de
residencia, compra de viviendas en el extranjero, matrícula estudiantil y otras
métricas de más de 50 países muestran que una diáspora de millones de
estadounidenses estudia, teletrabaja y se jubila en el extranjero.
El sueño americano, pero en Europa
Según relatos recopilados por el medio estadounidense, en las calles adoquinadas
de Lisboa, tantos estadounidenses compran apartamentos a toda prisa que los
recién llegados se quejan de que escuchan más inglés que portugués.
Y uno de cada 15 residentes del distrito Grand Canal Dock de Dublín, Irlanda,
nació en Estados Unidos, según agentes inmobiliarios irlandeses. Este porcentaje
sería superior al de estadounidenses nacidos en Irlanda durante la inmigración
irlandesa en EE. UU. del siglo XIX.
En Bali, Colombia y Tailandia, las dificultades para alojar a los teletrabajadores
estadounidenses pagados en dólares han inspirado a los residentes locales a
organizar protestas contra una ola de gentrificación.
Según Expatsi, una agencia que ofrece servicios migratorios, casi 400
estadounidenses se inscribieron para aprender cómo mudarse a Albania. El país
ofrece una visa especial que permite a los ciudadanos estadounidenses vivir y
trabajar allí, sin impuestos sobre los ingresos extranjeros durante un año y sin
preguntas.

“Antes, los estadounidenses que se iban eran superaventureros y con buenas
credenciales”, dijo al diario la fundadora de Expatsi, Jen Barnett. Ella misma es
nativa de Alabama y se mudó a Yucatán, México, en 2024.
Según Hudson McKenzie, otra agencia del mismo rubro, de los cinco países que
más reciben migración de EE. UU., cuatro quedan en Europa. Portugal, Suiza,
Italia y Mónaco.
En casi todos los 27 estados miembros de la Unión Europea, el número de
estadounidenses que llegan para vivir y trabajar alcanzó un récord y sigue en
aumento. Por ejemplo, el total de residentes estadounidenses en Portugal ha
aumentado más del 500 % desde la pandemia de covid-19.
Solo en 2024 creció un 36 %. Y, el año pasado, más estadounidenses se
mudaron a Alemania que alemanes a Estados Unidos.
A la vez, el gobierno estadounidense lleva meses con una acumulación de
solicitudes de estadounidenses que renuncian a su ciudadanía, ya sea para obtener un pasaporte extranjero o para evitar la tributación de sus ingresos en el extranjero.
En 2024, las solicitudes aumentaron un 48 % y probablemente superaron esa
cifra, según las empresas de inmigración.

Según los datos recopilados por el diario, los estadounidenses están solicitando la
ciudadanía británica al ritmo más alto desde que comenzaron los registros en
2004: unas 6.600 en el año hasta marzo de 2025. Están obteniendo pasaportes
irlandeses a un ritmo récord: 31.825 en 2024 y alrededor de 40.000 el año pasado.
Una encuesta de la consultora Gallup reveló que al 40 % de las mujeres
estadounidenses, de entre 15 y 44 años, les gustaría mudarse permanentemente al extranjero.
Las agencias de reubicación afirman que sus nuevos clientes van mucho más allá
de los jóvenes aventureros en estancias europeas o sus padres jubilados.
Entre ellos se encuentran propietarios de pequeñas empresas, personas divorciadas
que buscan un nuevo comienzo y estadounidenses que reciben jubilaciones que
intentan extender sus beneficios.
Algunos especialistas calificaron a esta ola de emigrantes estadounidenses como
la “Carrera de Donald”, debido a que las cifras se han disparado durante el
segundo mandato del presidente Trump.
Y, según datos del Departamento de Seguridad Nacional, Estados Unidos registró
675.000 deportaciones y 2,2 millones de extranjeros “auto deportaciones” el año
pasado.
La última vez que más personas abandonaron Estados Unidos de las que se
mudaron, según las estadísticas históricas del censo, fue en 1935, y el destino
predilecto fue la Unión Soviética. Tantos estadounidenses sin cualificación llegaron
a la URSS que, para 1938, los soviéticos comenzaron a exigir a los visitantes
estadounidenses que presentaran comprobante de viaje de regreso.
Hoy en día, son los estados socialdemocracias de Europa los que atraen a los
estadounidenses.
La razón es la siguiente: Estados Unidos tiene salarios más altos, lo que les
permite mejor calidad de vida a sus ciudadanos. A cambio, Europa ofrece atención
médica asequible, ciudades transitables y espacios donde el inglés ha desplazado
a la lengua local.
La vivienda en muchas ciudades sigue siendo relativamente barata
comparativamente. Las escuelas son accesibles, seguras y generalmente mejor
valoradas que las estadounidenses.

Estados Unidos deportó a migrantes a Irán y Venezuela a pesar de tener
planes de una intervención militar.
Desde septiembre se han realizado tres vuelos con deportados a Teherán.
La frecuencia de las expulsiones a Caracas ha aumentado desde la captura de
Nicolás Maduro





