Cacería contra los latinos
La implacable persecución de ICE contra los trabajadores inmigrantes de origen latino supera ya los 150,000, muchos trabajadores honestos sin antecedentes policiales

Datos oficiales indican que hasta el 29 de abril la administración Trump había deportado a 142.000 personas desde Estados Unidos a Latino América en lo que ya muchos consideran que es la mayor cacería humana contra los latinos desde la colonización y la conquista. Hoy la cifra de deportados es considerablemente superior.

La mayoría de los estadounidenses apoyaron la deportación de los migrantes indocumentados (señalados como delincuentes en redes sociales con objetivos políticos), una de las promesas de campaña que llevó a la Casa Blanca al hombre que está poniendo en peligro las libertades y la democracia, no solo en su país, sino en todo el mundo.
Sin embargo, en los últimos meses, los votantes estadounidenses han expresado su preocupación por la forma en que el presidente maltrata, persigue, ultraja, encadena, arresta, denigra y deporta a trabajadores honrados latinos que llevan incluso muchos años pagando impuestos y cumpliendo con las leyes.
El mundo observa como la nueva administración de Estados Unidos le está dando espalda a los trabajadores inmigrantes de origen latino, deportando a decenas de miles de ellos y prometiendo expulsar a millones.

Los métodos son cada vez más inhumanos como lo documentan los medios de comunicación y se respira un profundo temor en decenas de miles de comunidades latinas que hay en los Estados Unidos.
Ahora se detienen solo por el color de la piel y su acento latino. Están por todas partes; ganan comisión por cada arrestado y deportado; entran a iglesias, juzgados, escuelas, estadios de fútbol, a donde quieran, sin ninguna autorización.

Están de caza, capturando a los trabajadores inmigrantes en los campos (un 60 por ciento de ellos no tienen documentos y siembran y recogen las cosechas); solo quieren trabajar largas jornadas y con poca paga (como suele suceder), pero que los dejen tranquilos que con ese trabajito alimentan a su familia, educan a sus hijos y pueden sobrevivir.





