Trump criminaliza a los inmigrantes latinos
Brutal persecución contra la inmigración irregular en los Estados Unidos
Los envía a cárceles que recuerdan los años del fascismo nazi, violando la Constitución y en rebelión con los jueces.
Más de un centenar de medidas migratorias han cambiado la vida de millones de personas que residían y trabajaban en el país, documentadas e indocumentadas, y ahora temen la expulsión.
New York. La estrategia del triunfo de Trump la montaron junto a Elon Musk en las redes sociales con meses de antelación; había que sembrar miedo y terror en la población estadounidense y para ello aprovecharon los actos criminales cometidos por grupos que se infiltraron en el país a través de la política de fronteras abiertas.

El régimen con tintes dictatoriales está tirando balas por todas partes para ver cuál puede llegar a su blanco. Hasta el momento son todo maniobras disuasivas e intimidatorias que tienen a los Estados Unidos al borde de perder el poder del dólar, porque la credibilidad del país ya se perdió en todo el mundo, incluso hasta en la China, como se solía decir.

Los abusos cometidos por el Ejecutivo bajo el argumento de proteger el país se han personificado en el caso de Kilmar Abrego García, convertido en símbolo de las injusticias que se están produciendo con las deportaciones y que ha hecho que hasta el Tribunal Supremo se pronuncie al respecto pidiendo su retorno.
Pero sus despropósitos son cientos, así como las firmas ejecutivas donde la intolerancia, la soberbia y la persecución contra la inmigración han marcado la política de la nueva administración.

Trump le quiere quitar la ciudadanía a los bebés nacidos de padres indocumentados; quiere abolir el Habeas Corpus (Derecho a ser juzgado bajo un debido proceso); piensa seriamente en quitar estatus legales a personas residentes por algún delito y cualquier infracción de tráfico puede convertirse en el camino para la deportación.
No se necesitan pruebas para desaparecer o encarcelar a trabajadores sin documentos a los que el gobierno trata de criminales y quiere llevarlos a prisiones de máxima seguridad donde están encarcelados los terroristas.

Y todo esto por encima de la Corte Suprema de Justicia, sin debates parlamentarios; solo con su ansia de fortalecer su fortuna. Para él Estados Unidos es un negocio, por encima de los intereses de la mayoría.
Trump quiere que el Departamento de Seguridad Nacional contrate a 20.000 agentes más para ayudar con las deportaciones masivas.
Los nuevos contratados se sumarían a los 6.000 agentes de ICE (el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), que son quienes están realizando las detenciones.
La ayuda local y estatal se ha considerado imprescindible. Hasta el 9 de mayo, la agencia migratoria ha firmado 531 acuerdos de este tipo en 38 Estados, según los datos oficiales.
La colaboración más productiva se produjo a finales del mes pasado en Florida, en una operación en la policía local ayudó a ICE a detener a más de 1.100 migrantes en todo el Estado.





