Delivery, pocas propinas, muchos riesgos y pocos seguros para 25,000 repartidores de comida en New York

Comida caliente a domicilio: llueva, truene, nieve, hiele o relampaguee. Son trabajos peligrosos, no regulados y mal pagados. En 2017 murieron 24 ciclistas y 4,397 heridos. En Nueva York hay más de 25,000 repartidores de comida a domicilio.

New York. Mauricio Hernández. Aunque la empresa neocelandesa Domino’s Pizza comercializa reparto de pizza con drones, con entrega en 30 minutos desde la recepción de la llamada por teléfono, todavía falta tiempo para implementar este sistema. Es posible que la llegada de Amazon al vecindario puede agilizar el Sistema de reparto, incluido el de los restaurantes.

Mientras llega ese momento, más de 25,000 personas que trabajan haciendo deliveries en Nueva York continúan jugándose la vida todo cada día en un trabajo que ocupa, junto al dishwasher (lavaplatos) la escala más baja de los puestos de trabajo en un restaurante. Y así mismo es su pago, pero no suficiente para el esfuerzo que hay que hacer.

Los seguros ponen cada vez más problemas para aceptar polizas a las compañías que tienen personas que llevan la comida a domicilio. Omar Montoya trabaja desde hace tres años como manager de Seba Seba, una tradicional panadería colombiana con varias sucursales en el barrio. “En este momento no tenemos delivery, lo cancelamos. Venimos teniendo problemas con el seguro. Ellos están recibiendo muchas reclamaciones y no nos quieren asegurar”, nos dijo en uno de los locales. “Las aseguradoras están exigiendo carros, o de pronto, también se podrá utilizar Uber”, agregó.

Ya comenzaron a crearse empresas de delivery en la ciudad, con pequeños y acondicionados carros; la tendencia se dirige a la prestación del servicio a domicilio externamente, es decir, a través de empresas independientes que les quite a los dueños de los restaurantes la carga de los seguros.

Omar Montoya es el manager de Seba Seba: “Suspendimos los delivery; hay mucha dificultad con los seguros”.

“Los seguros están poniendo problemas con las bicicletas, y cada vez más con las motos, pero la gente ya se está acostumbrando; ahora llaman, y vienen a recoger el pedido”, agregó. Están perdiendo dinero?, le pregunte: “No, poco a poco se van acostumbrando”.

Un repartidor que no respete las señales de transito tiene más riesgo de sufrir un percance o incluso un accidente, especialmente en Nueva York, donde en 2017 murieron 24 ciclistas y 4,397 resultaron heridos, a causa de accidentes con vehículos motorizados, según el Departamento de Tránsito de La Ciudad. Las cifras de 2018 no se distanciarán de las del año antepasado.

Pero a pesar del trabajo duro, los riesgos y las condiciones climáticas, tan cambiantes y dramáticas en los últimos años, muchos inmigrantes sin papeles han encontrado en este sector un primer trabajo en el cual progresar y sacar adelante a sus familias. Aunque a varios les ha gustado y se han quedado.

Rodrigo Gómez es un ejemplo de ello. Lleva trabajando cinco años en Pollos Mario de la 83 con 37 Avenida y está muy contento, pues “me tratan muy bien”, nos dijo el fin de semana en el que hizo una de las noches más frías que se recuerden, con el termómetro bajando de los 10 grados Farenheit, alrededor de (-20) centígrados bajo cero.

“Con el frío aumenta el trabajo, pero nosotros les llevamos la ‘comidita’ a casa, con mucho gusto. Lo que más piden es la bandeja paisa, pues es un sector muy colombiano, aunque también la piden personas de todas las nacionalidades; a los chinos les encanta”, agregó

“Con la nieve el trabajo también aumenta. Muchos carros no pueden movilizarse y nos llaman para que les llevemos la comida. Más de ochenta pedidos al día despachamos las personas que trabajamos aquí”, dijo Gómez en el minuto y medio que le conseguimos sacar unas palabras, entre delivery y delivery.

David Tamat trabaja duro para mantener a su mujer e hijos en Guatemala. Foto: Mauricio Hernández

Largas jornadas. Los repartidores a domicilio ganan también por la propina, por lo que a algunos las jornadas se les prolongan, pero también los ingresos. No lo que debería ganar una persona por tantas horas y sacrificios, pero si una de las pocas formas para ganarlos cuando se está recién llegado, sin papeles y sin el idioma.

El guatemalteco David Tamat trabaja muchas horas a la semana, pero le vale la pena. Gana en una semana mucho más de lo que ganaría en Guatemala en un mes. Por eso no lo pensó y hace cuatro años decidió jugársela para encontrar un trabajo y comenzar a enviarle dinero a su esposa y dos hijos que viven en el país.

Nos encontramos a Tamat haciendo deliveries, en plena lluvia, en la 37 Avenida de Jackson Heights, la zona que mayor diversidad gastronómica en poco espacio tiene en todo  el Planeta. Aquí conviven personas de más de 100 países y etnias, y cada comunidad ha abierto sus restaurantes. Colombianos, ecuatorianos, y sin duda los mexicanos, son los que más han abierto en el sector, donde encontramos restaurantes de los cinco continentes.

Hasta 15 grados centígrados bajo cero están soportando estos repartidores de comida caliente a domicilio. Foto: Mauricio Hernández

Con la lluvia, el frío y la nieve se incrementan los pedidos, y el trabajo también.”Agradezco a Dios que me da la oportunidad de trabajar”, dijo Tamat, que comenzó de dishwasher (lavaplatos), pero subió a los deliveries y ahí se quedó.

Si bien son muchos los accidentes que se registran en la Ciudad de Nueva York; y son muchos los riesgos que corren los trabajadores inmigrantes que trabajan en este sector, también son el primer paso para incorporarse laboralmente para muchos. Lo que hace falta es una regulación para mejorar sus condiciones y, especialmente los riesgos de accidentes.

Hablamos también con el señor Espinoza, mexicano que nos trajo una pizza hasta la casa, cuando afuera se congelaban hasta las ardillas, con 20 grados bajo cero, como dijimos antes. “A veces apenas nos dan propinas, y de eso vivimos. Pero lo hacemos con gusto”.

Omar Suárez trabaja tranquilo. Y está asegurado. Foto: Mauricio Hernández

Omar Suárez, que lleva tres años trabajando en delivery, dijo que”es peligroso estar todo el día en la carretera, pues a veces los conductores no son precavidos. Para trabajar en este barrio hay que tener mucho cuidado: no atravesarnos los semáforos en rojo, no atravesarnos en zig zag, etc. Ser prudentes y no forzar los tiempos”.

Suárez no tiene problemas con el seguro de su moto, que lo lleva cada día a repartir en 40 y 50 pedidos al día.  “Aquí gano en una semana lo que en Colombia en un mes. Me rinde cuatro veces más el tiempo”, como repiten todas las personas que trabajan en este oficio, donde no vimos a ninguna mujer.

Un repartidos de comida sale por la mañana y algunos no regresan en la noche. Es un trabajo de riesgo, como el de la construcción, pero los sueldos están a larga distancia. “Hay que recordar también tener mucho cuidado con el peatón, que salen de todas partes, recordó Suárez.

Las bicicletas van desapareciendo poco a poco de la calle en el trabajo de delivery debido a la peligrosidad y los accidentes con otros vehículos motorizados. Foto: Mauricio Hernández

Uno de los repartidores que no volvió el mismo día, pero no por un accidente, fue Pablo Villavicencio Calderón, que en junio pasado fue entregado al ICE cuando dejaba un pedido en la base del Ejército en Brooklyn. Estuvo detenido por ocho semanas.

Accidentes y deportación, dos riegos que se corren en un trabajo duro y peligroso. Pero como ellos dicen, “todo por la familia”.

Foto: Mauricio Hernández

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Dice el New York Times (Recuadro)

“Es un trabajo demasiado riesgoso”, explicó. Se podría decir que los repartidores son la parte más baja de la cadena alimentaria en términos de seguridad y situación laboral.

Según Brian O’Dwyer, socio de O’Dwyer & Bernstien, un despacho legal de Nueva York especializado en lesiones personales, si un repartidor —sin importar su ciudadanía— se lesiona o muere en su trabajo, el único recurso que tiene es la indemnización para los trabajadores del seguro de su empleador.

Si un auto atropella a un repartidor mientras está trabajando y el conductor es culpable, el repartidor puede demandar al chofer en un tribunal por su cuenta. Sin embargo, esto casi no sucede porque los repartidores indocumentados tienen miedo, están aislados y, según el abogado, suelen ser los culpables.

Foto: Mark Abramson NYT