El miedo llega a la obra en Nueva York: Peligra la temporada de verano por la falta de trabajadores calificados
Posted by Trabajadorinmigrante on 14th Marzo 2018
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Se dispara la venta de pasajes, de celulares y de remesas; muchos inmigrantes sin papeles que trabajan en la construcción están regresando a sus países. Los cursos de la OSHA se disparan con la llegada de nuevos trabajadores residentes que buscan mejores opciones de trabajo, o por lo menos bien pagados (aunque no todo lo que brilla es oro).

Manhattan se está extendiendo con sus grandes edificios hasta Queens. En la imagen, trabajadores en Long Island City, la zona que concentra la mayor cantidad de edificios en Nueva York. Foto: Mauricio Hernández

New York. Mauricio Hernández. Durante muchos años, muchos trabajadores inmigrantes que trabajan en la construcción y otros sectores de producción en Nueva York han ido creando sus empresas, pagando sus impuestos y generando empleo e infraestructura.

Pero todo este esfuerzo de décadas se está desmoronando por el efecto Trump, el aumento de las redadas y la persecución contra los inmigrantes, incluso a los que no tienen ninguna cuenta pendiente con la justicia, ni antecedentes criminales.

“Las cosas han venido cambiando mucho en los últimos meses. Los trabajadores cualificados de la construcción, sin documentos, se están devolviendo a sus países por miedo. Hay muchos dueños subcontratistas, también sin estatus legal, que no consiguen trabajadores para continuar con las obras, varios de ellos con hasta más de  60 empleados”, dijo la economista y asesora financiera Gabriella Altamirano en su sede de Brooklyn. Altamirano ayuda a crear compañías a los trabajadores de la construcción (con o sin documentos) y los acompaña en el duro transitar empresarial, en esta ciudad de tanta legislación y leyes, que en la mayoría de los casos termina en multas.

“Las pequeñas empresas no están pudiendo cumplir con los plazos establecidos de los contratos, por lo que no están entregando las obras a tiempo, principalmente por la escases de trabajadores inmigrantes en la construcción”, enfatizó Altamirano.

Trabajador en la obra enLong Island City. Foto: Mauricio Hernández

Las grandes constructoras están notificando sobre el incumplimiento de los subcontratistas y podrían suspender varios de los contratos con estas empresas constituidas por trabajadores sin papeles. Estas empresas han crecido durante varios años de esfuerzo y constancia. Varios de ellos han conseguido incluso contratos con la Ciudad. “Los contratos de verano, firmados desde octubre, no se van a poder cumplir de seguir esta escasez de trabajadores inmigrantes”, enfatizó Altamirano.

Se necesitan trabajadores en todos sectores de la construcción: electricistas, albañiles, plomeros, personas para la limpieza, etc. “Las grandes compañías han contratado a las nuevas empresas de la construcción, varias con dueños inmigrantes sin estatus legal. Han conseguido quitarse de en medio a los subcontratistas, pero se quedan sin trabajadores”, recordó Altamirano.

Maria Gabriella Altamirano asesora a los trabajadores inmigrantes de la construcción en materia de impuestos. Foto: Mauricio Hernández.

Las compañías pequeñas de construcción tienen muchos trabajadores sin documentos, pero si esta parte baja de la piramide se quiebra, la caída libre de la construcción sería inminente. Los contratistas directos tampoco podrían entregar las obras a tiempo.

“Los trabajadores sin documentos, que querían hacerse visibles y pagar impuestos, no están cumpliendo con sus responsabilidades tributarias por miedo. No quieren recibir cheques, ni cambiarlos, ni mucho memos qué sepan en dónde viven por miedo a la deportación. Están cambiando los teléfonos. Ya no recogen a los niños al colegio, ahora envían por ellos a una persona autorizada y conocida, con documentos. Antes las madres asistían a las reuniones del colegio. Ahora no se ve a nadie”, dice con cierta melancolía Altamirano, que lleva tres años educando a los empresarios sin papeles de la construcción a edificar un futuro en este país con toda la legalidad vigente.

Trabajadores de la Laborers’ Local 6A. Foto: cortesía