La ‘Devoción’ de Steven Sutton, café fresco directo de la granja colombiana a Brooklyn
Posted by Trabajadorinmigrante on 26th Febrero 2017
| 73 views

Nueva York. Dic/03/2015. Mauricio Hernández. Lo único que tiene de extranjero Steven Sutton es el apellido, heredado de sus abuelos que migraron a Colombia. Pero Sutton es tan paisa como el carrier y tan colombiano como su café. Desde que montó el negocio Devoción en Brooklyn (Nueva York), los residentes de esta ciudad no sólo tienen el privilegio de tomar el café más suave y rico del mundo, sino también el más selecto, el recién tostado, el más veloz y el más social, pues sus proveedores son más de 400 pequeños agricultores de diferentes regiones de Colombia que cosechan el grano en zonas conflictivas azotadas por la violencia.

Devoción tiene una fachada sencilla, un interior espectacular, un ambiente exquisito, pero sobre todo un café inigualable, que ha sido catalogado como el mejor café de Nueva York por el medio local The Village Voice y reconocido por decenas de publicaciones en Nueva York. El periódico USA Today lo incluyó dentro de los 10 mejores cafés de Estados Unidos. “Ordene el ‘Red Barrel’. Tiene un sabor afrutado equilibrado y con la acidez de moras que amo. El sabor al final de la copa también es increíble. Todos los sabores se unen a los 30 segundos y se pueden realmente sentir en la boca”, afirma el editorial del reconocido medio estadounidense.

El sabor viene de Colombia, pero la rapidez llega gracias a un acuerdo que Sutton hizo con Fedex y que le permite llevar desde la misma recolección del grano en tierras colombianas hasta la Avenida Williamsburg, en Brooklyn, en sólo 10 días. “El café que no se ha usado en 30 días se descarta para la marca y es donado a colegios u hospitales”, asegura Burtton, quien trabaja en la consolidación de Devoción en Nueva York y en la apertura de otro local en Manhattan. “Ojalá llegar a Londres, Tokio, estar en las capitales del mundo de aquí a diez años y hacerlo con la estructura ‘farm to table’ (de la granja a la mesa)”.

Shurton, de 36 años, tiene la filosofía de que el café que se tuesta también debe ser fresco, una novedad en la que nadie se había fijado y que dado como resultado un exquisito café, un privilegio que los neoyorquinos se pueden dar desde 2006, cuando fundo Devoción. Su experiencia en el sector de la floricultura le sirvieron para emplear la metodología en productos que deben conservar la frescura. Generalmente, un grano de café trae un promedio de seis meses desde que se coge el grano hasta que se sirve en una taza.

Devoción tuvo un proceso lingüistico a la inversa de lo que suele suceder entre el español y el inglés. Se distribuía con la marca Devotion en cafés boutique de Bogotá y hoteles de cinco estrellas de las principales ciudades del país, pero se instaló en diciembre de 2014 en Brooklyn (Nueva York), con la marca Devoción, para remarcar todavía más su procedencia colombiana. En Colombia, donde los salarios son los más polarizados del Mundo, uno de sus cafés solo lo pueden degustar las altas esferas, pues su valor llega a los 15,000 pesos, casi ocho dólares.

“El café es costoso porque damos una vida noble al cafetero, pagamos por encima del precio de la carga interna y eso se tiene que transmitir al costo del producto”, puntualiza Sutton en una publicación del Diario El Espectador. Agrega que “nunca, independientemente del precio en el mercado, se paga por debajo de $700.000 la carga. “De $600.000 para abajo el cafetero pierde, y así, ¿quién va a trabajar?”.

Nueva York (Tomado de Devoción). Su familia emigró de Medellín a Bogotá, y luego Botton viajó a los Estados Unidos, donde cursó sus estudios en la universidad de Boston y Orland. Trabajo en la industria de la música antes de distribuir café en los Estados Unidos. Al ver la calidad del café en este país decidió viajar en 2006 en busca del mejor café, dándole a la vez un enfoque social y ambiental.

Devoción ha construido una red de relaciones comerciales directas con los productores de todo el país, prestando especial atención a los lugares de difícil acceso, donde creemos que el mejor café del mundo se encuentra. Estos son lugares donde la naturaleza está en carne viva, prácticamente intacta por la agricultura comercial, y donde las variedades de café son diversas, fascinante y delicioso.

Trabajamos con más de 400 micro agricultores, especialmente con los que pertenecen a las comunidades indígenas y afro-descendientes en una base constante día a día, ayudando a desarrollar prácticas sostenibles y el pago de los precios de comercio justo y superiores. El 90 por ciento de nuestros granos provienen de corrientes “zonas rojas”, de Colombia áreas con actividad guerrillera significativa, y nuestro trabajo ayuda a lograr un cambio y el orgullo de la gente en las regiones con problemas de Colombia.

Para nosotros, Devoción no es sólo un nombre bonito. Representa nuestra dedicación a ayudar a traer armonía a nuestro país y los mejores y más frescos de café en el mundo en sus manos y una mesa.